El último año y medio que estuve en mi anterior empresa, la tendencia en cuanto al trabajo que entraba era la realización de páginas web dinámicas con acceso a bases de datos. Nada del otro mundo en un principio, salvo por el detalle de que siempre eran administrables completamente por el cliente, y vía web.
Esto tenía ventajas e inconvenientes.
Por una parte no teníamos grandes contratos de mantenimiento, ya que el cliente lo hacía casi todo él solo. Pero eso nos beneficiaba como empresa pequeña: no había departamento de soporte como tal. Así todos nos dedicábamos al desarrollo, siendo las incidencias mínimas, y el cliente era feliz con su aplicación... de forma que con frecuencia volvía a por mas.
En estos momentos estoy acabando un proyecto con vistas de futuro, y sin más remedio que seguir esa estrategía de pequeña empresa.
Hasta ahora contaba con una pequeña administración con un par de módulos, pero era demasiado específico. En este trabajo me he esforzado en convertir esa estructura en un framework a medida, pero rápido de modificar y adaptar.
Un detalle del módulo de colecciones
Para este cliente tengo un módulo de bitácora, con soporte para n idiomas, uno de control de usuarios, integrable con el resto, y un tercero para gestionar colecciones (un kiosco virtual; foto y datos según requerimiento del cliente).
La web en sí misma no es excesivamente compleja técnicamente hablando, pero la administración, muy orientada a un usuario final sin experiencia, sí lo es.
Al final todo funciona mágicamente como un reloj, para que el cliente disfrute de ese juguete que es su web. Espero que quede satisfecho con el trabajo del juguetero :).
En las próximas semanas tendré un módulo para tienda electrónica orientada a minoristas que promete bastante.

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