Alguna que otra vez hemos comentado en las reuniones de Kleenux que la gente debería sacar una licencia para poder usar un ordenador. Se dice como una broma y es gracioso, aunque en realidad tiene cierto sentido.
Afortunadamente (toco madera) no he caído en la lista de contactos de un reenviador compulsivo, esa gente que reenvía toda clase de chorradas que les llegan por correo electrónico y que en muchos casos ni siquiera leen. No obstante he tenido que sufrir alguna vez un correo masivo de alguien que no sabe usar el correo electrónico.
Supongamos que se tiene que enviar un mismo mensaje idéntico a 20 personas, y no queremos enviar 20 mensajes distintos. El usuario sin licencia ;) pondrá en el destinatario las 20 direcciones de correo y, ni corto ni perezoso, enviará el correo. ¡Craso error! Veamos que consecuencias tiene esto.
En primer lugar está faltando a la privacidad de los 20 destinatarios, ya que en todos los correos aparecerán las 20 direcciones. ¿Por qué tiene que proporcionar nuestra dirección de correo electrónico a 19 personas que no conocemos? Bueno, supongamos que esto no tiene importancia (que sí la tiene).
Hay otra cuestión, mucho más seria porque puede afectar a la integridad de esas 20 personas. Es un hecho que hoy día proliferan los virus que emplean el correo electrónico para propagarse. Pese a que no funcionen en nuestro sistema operativo, es realmente una molestia recibir cientos de correos infectados en nuestro buzón.
Ese correo mal enviado ha tenido como consecuencia que 19 personas tengan nuestra dirección de correo, como ya he dicho, y en caso de que alguno esté infectado, es muy probable que el virus también tenga nuestra dirección.
Los virus que emplean técnicas mass mailing son un problema grave desde hace tres o cuatro años, y además una gran cantidad de ellos envían correos cruzados (A conoce a B y a C, A envía un correo a B con la identidad de C). Si nuestra dirección está entre las recolectadas automáticamente por los clientes de correo de gente que no conocemos, las situación se agrava mucho más.
Entonces, ¿estamos obligados a enviar 20 correos? No necesariamente.
El correo electrónico, y por consiguiente cualquier cliente que empleemos para enviar uno, permite introducir direcciones para los destinatarios en tres formas distintas:
- Para (To en inglés): la forma más habitual, el recipiente sabe a qué direcciones se ha enviado el correo empleando
Para. - CC: (en inglés es igual): se envía una copia (Copia Carbón) al recipiente, pero queda claro que el destinatario del correo era el recipiente del
Para. Las direcciones empleadas aquí también se conocen en el destino. - CCO: (BCC en inglés): se envía una copia oculta (Copia Carbón Oculta, Blind Carbon Copy en inglés), de forma que ni el destinarario del
Parao delCCu otros recipientes deCCOsaben que se ha enviado esa copia.
La forma adecuada de mandar el correo sería entonces emplear CCO. La única condición es que siempre haya un Para, que puede ser la propia dirección de correo del que envía. Así evitamos vulnerar la privacidad de los 20 destinatarios y contribuimos a una internet más segura.
El correo electrónico es una herramienta que se usa a diario, y lamentablemente muchos de estos usuarios no tienen más que una ligera idea de cómo funciona. ¿Cuanta gente no conseguiría esa licencia ficticia? :D.

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