31 de Octubre, 2009

Sin noticias de Gurb

No es la primera novela que leo de Eduardo Mendoza, en el instituto leí El misterio de la cripta embrujada, y me gustó bastante (para ser un libro de esos que te obligan a leer :D).

Pues casi se repite la historia, porque esta vez ha sido un regalo, que sin ser el mismo tipo de obligación, si tiene algo de compromiso después de todo :P (ojo, que quiero que me regalen más, que no se tome este comentario como lo que no es).

Como El misterio..., es una novela llena de humor, aunque al principio no me terminaba de encajar, tras unas 100 páginas ya ha conseguido hacerme reír (a base de insistir, claro).

El argumento es relativamente sencillo: el protagonista y su compañero Gurb, dos extraterrestres, aterrizan en el planeta Tierra (en realidad lo hacen en Barcelona), y Gurb desaparece. Así que el libro es un descubrimiento de la sociedad urbana barcelonesa de principios de los 90 con la excusa de la búsqueda de Gurb.

Y ahí acaba la sencillez, empezando por el formato (son anotaciones cortas ordenadas cronológicamente, a modo de bitácora de viaje), y acabando por el humor y el ritmo.

Al principio creo que Mendoza abusa del absurdo, y se me ha hecho un poco difícil seguir, porque el libro en realidad no tiene trama (el extravío de Gurb es una excusa, sin más), pero creo que con la comprensión del personaje de lo que le rodea, la novela se vuelve más asequible.

No recuerdo en qué bitácora leía que su autor lo había leído como práctica de español, y lo recomendaba por ser un libro entretenido. Es posible que por el formato poco convencional sea fácil de leer poco a poco, pero han habido partes de la narración que no he podido dejar de reírme el doble pensando que alguien podría estar practicando su español con eso :D.

Una cita:

15.15   Me como los diez kilogramos de churros que me he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.

16.00   Tendido en la cama y con la vista clavada en el techo, del que cuelgan varias arañas grandes como melones, pienso en mi vecina. Por más que me devano los sesos (que no tengo), no doy con la forma idónea de abordarla. Llamar a su puerta e invitarla a cenar no me parece prudente ni oportuno. Tal vez la invitación debería ir precedida de un obsequio. En ningún caso debo enviarle dinero, pero, si a pesar de todo decidiera enviárselo, mejor en billetes de banco que en monedas. [...] Es muy probable que le gusten las flores y los animales domésticos. Podría enviarle una rosa y dos docenas de dobermans.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

Hay 3 comentarios

Gravatar

Juanjo, que te pierde la vena friki! El prota se llama Gurb, Grub ya sabemos lo que es...

por Guillelle, en 2009-10-31 12:52:54

Gravatar

Buaah, tienes razón :D

Ya está cambiado (s/Grub/Gurb/g).

por Juanjo, en 2009-10-31 13:03:00

Gravatar

Aún habiéndolo cambiado yo también he leído Grub de buenas a primeras... como somos :P

por r0sk, en 2009-11-02 09:26:49

Los comentarios están cerrados: los comentarios se cierran automáticamente una vez pasados 30 días. Si quieres comentar algo acerca de la anotación, puedes hacerlo por e-mail.

Algunas anotaciones relacionadas: