1 de Julio, 2007

Puerta al verano

Esta es la segunda novela que leo de Robert A. Heinlein, y es algo floja. No sé si me he llevado un poco de decepción porque los últimos libros que he ido leyendo eran superiores, o al menos a mi me han gustado mucho, o porque la edición tiene algunos defectos graves, en mi opinión.

Ya había leído Forastero en tierra extraña, que me encantó, y desde entonces tenía ganas de leer algo más de este escritor americano.

La verdad es que encontrarse con una mala traducción o, en este caso, con un traductor que toma decisiones poco acertadas, suele disponerme en una actitud negativa hacia la obra. Si además ocurre en las primeras páginas del libro, ya requiere de un esfuerzo extra por seguir adelante. Además me vuelven a entrar ganas de lo próximo lo leo en inglés :D.

En este caso hay un personaje que es un gato, y el autor juega un poco con los maullidos del animal y su similitud fonética con el inglés. Pero es solo con ese idioma: en castellano ni se acerca al efecto deseado. Así que un meaauh se puede parecer a now en inglés, pero traducir eso como ahorrrra me parece un despropósito.

Si conseguimos seguir leyendo, nos encontramos con una novela de aventuras bastante correcta, con personajes interesantes, aunque el protagonista, Dan B. Davis, me recuerda quizás demasiado a Jubal Harshaw de Forastero.... Puede que solo sea el tono sarcástico y ácido que emplea el escritor, o puede que sea una versión preliminar del personaje que aparecería en aquella novela posterior.

El escritor propone unos años 70 (el libro se publicó en el 56) en los que existen unas compañías de seguros que ofrecen invertir en acciones y dormir a los clientes durante un periodo de tiempo, en una especie de crionización, para despertar, por ejemplo, 30 años después y poder disfrutar de las rentas que han proporcionado el dinero invertido.

En este contexto Dan es un ingeniero, especializado en robótica para el hogar, que se ve traicionado por sus socios y decide crionizarse como mecanismo para viajar en el tiempo y llevar a cabo así su venganza. De esta forma la historia transcurre entre los años 70 y el año 2000, aunque algo fantásticos gracias a la imaginación del escritor. Incluso demasiada imaginación, con un recurso de chistera bien avanzado el libro, que no me ha terminado de convencer y da un giro inesperado a todo.

Heinlein tiene una prosa fácil de leer, y además es muy divertido, lo que hace que el libro enganche y sea muy ligero. Resumiendo: me ha parecido una lectura agradable, aunque la historia no es genial en absoluto, y la traducción que ofrece esta edición de La Factoría de Ideas hace peligrar el resultado.

Una cita:

  Los inviernos en Connecticut solo son adecuados para las tarjetas de Navidad; aquel invierno, Pet observaba regularmente su propia puerta, negándose a salir debido a aquella desagradable sustancia blanca que había en el exterior -no era ningún tonto-, y luego me hostigaba para que abriese una de las puertas para personas. Estaba convencido de que al menos una debía conducir a un tiempo de verano. Eso significaba que en cada ocasión tenía que ir con él a cada una de las once puertas, mantenerla abierta hasta que se convencía de que allí también era invierno, y luego pasar a la puerta siguiente mientras sus críticas a mi mala administración crecían en acritud con cada decepción.
[...]
  Pero nunca abandonó su búsqueda de la Puerta al Verano.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

Hay 1 comentario

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"Forastero en tierra extraña" es una obra fuera de lo normal, puede que si comparas cualquiera con ésa, la otra saliera perdiendo siempre, incluso con una buena traducción.

por M@k, el Buscaimposibles, en 2007-07-02 10:51:59

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