25 de Junio, 2006

Perros bajo la piel

Se trata de la tercera novela que comento por aquí de la colección Espiral Ciencia Ficción (edita Juan José Aroz, las anteriores fueron Gabriel revisitado y Peregrinos de Marte), y es la tercera vez que quedo muy satisfecho con el resultado.

No había leído nada de Luis Ángel Cofiño, aunque sí he tenído buenas referencias de El cortafuegos, una precuela de este Perros bajo la piel.

Admito que me ha costado casi 80 páginas engancharme, de las cerca de 380 que tiene el libro, pero quizás ha sido culpa mía.

No es la primera vez que mi hábito de lectura, unas páginas antes de dormir (menos en vacaciones, que leo más seguido), perjudica el disfrute de una novela. En este caso porque Cofiño emplea un recurso estilístico que consiste en ponernos en la piel de distintos personajes por cada capítulo del libro

Esto funciona bastante bien porque permite desarrollar la historia desde diferentes direcciones, cada capítulo con su título corresponde con una etapa de la trama, aunque requiere de una mayor concentración al pricipio hasta que nos situamos con cada uno de los personajes. Si a esto le aplicamos mi forma de leer, y que algunos personajes tienen nombres que confundía o no conseguía memorizar (Claudia, Anna, Sophie, por ejemplo), a veces hacía que los primeros párrafos resultaran confusos.

La novela es una trama política elaborada, con buenas dosis de ciencia ficción y trasfondo filosófico crítico del propio comportamiento del ser humano, en la que un personaje tiene todas las claves (y el autor nos lo hace saber), a la vez que la información que nos propociona corresponde a los personajes que solo tienen parte del puzzle. Personalmente me ha hecho replantearme lo que estaba pasando varias veces, manteniendo un buen nivel de suspense e interés.

La humanidad ha estado al borde de destruirse a si misma (superpoblación, degradación de la ecología del planeta, escasez de recursos, etc; un buen retrato de lo que nos puede esperar en un futuro) y ha conseguido salvarse in extremis tomando estrictas medidas radicales, como se relata en El cortafuegos.

En este contexto, sumado a la existencia de colonias estables en otros sistemas solares, la situación política se está complicando por momentos por la beligerancia de distintas facciones (nacionalistas y unionistas principalmente, aunque no son las únicas ideologías representadas con acierto), lo que podría hacer que la humanidad volviera a las andadas. Hasta que se recibe una señal de radio de origen presumiblemente alienígena, procedente de un sistema a 60 años luz de la Tierra... lo que hace que la situación cambie inesperadamente.

La novela me ha gustado, aunque la reflexión final me ha parecido quizás demasiado optimista para poder considerarla posible. Eso sí, lo que no me creo nada es eso de que Internet III podría emplear TCP/IP5, pero es algo que le vamos a perdonar a Cofiño por esta vez ;).

Una cita:

  - Demasiado ancho de banda. Eso es lo que a mi me preocupa- se oyó murmurar a Andrés.
  Rima asintió con la cabeza, pensativa. Y Anna podía ser inútil, pero era atrónoma y sabía también a lo que se estaba refiriendo. Demasiado ancho de banda implicaba que usaban mucha energía para transmitir una señal compleja, tipo audio, cuando podían usar una transmisión binaria con un mínimo de gasto energético, algo mucho más adecuado para una comunicación interestelar. [...]
  En cualquier caso, no era así, no era de esa forma como los astrónomos habían imaginado siempre el primer contacto. Seguramente Sagan debía estar removiéndose en su tumba, completamente indignado.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

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