1 de Septiembre, 2015

No es homebrew

Ya comentaba hace unos meses que la nostalgia y el retro están de moda, centrándose en los años de esplendor de las viejas plataformas, principalmente de los años 80.

Uno de los elementos comunes de bitácoras y revistas que nutren al movimiento es que se trata a los juegos nuevos como si fueran de segunda categoría, quizás porque el software publicado hoy para los sistemas clásicos no es tan fácil de tratar a través del cristal de la nostalgia.

En primer lugar se les suele llamar homebrew, que hace referencia a juegos que se desarrollan para plataformas cerradas, normalmente con restricciones hardware y que no permiten ser programadas por el usuario o requieren una licencia especial del propietario de la plataforma. Esto es bastante típico de video-consolas, aunque algunas se han abierto un poco en los últimos años, desde luego era el caso de la mayoría de las máquinas de los 80 (tanto Nintendo como Sega basaban su estrategia comercial en esta característica).

Según lo veo yo, esto no tiene nada que ver con el ZX Spectrum, porque los usuarios podían programar las máquinas desde el primer día, sin ninguna restricción por parte de Sinclair. Así que llamar a estos nuevos juegos homebrew no tiene mucho sentido, pero aún así hay revistas que solo se refieren a ellos en una mínima sección dedicada a homebrew (junto a juegos nuevos para otros sistemas, todo en el mismo cajón).

Lo siguiente que me llama la atención son las referencias a la calidad del juego somo si las nuevas creaciones partieran con alguna desventaja. Es fácil que cuando se analiza el juego se digan cosas como muy profesional, si se hubiera publicado hace años o nada mal para ser un homebrew; cuando muchos de esos juegos explotan al máximo al Spectrum, a niveles casi inéditos en la vida comercial de la plataforma.

Nuevamente no me parece que tenga mucho sentido, cuando gran parte del éxito del Spectrum vino de la mano de juegos desarrollados en los dormitorios de chavales que programaban en su tiempo libre, no de programadores profesionales o de empresas.

No digo que no hay diferencia con lo que pueda hacer hoy día un programador aficionado, o un grupo (que los hay), porque al contrario de lo que se pueda pensar ahora es mucho más fácil programar para ZX Spectrum. No es solo las herramientas, accesibles por cualquiera y mucho más potentes que las que contaban incluso los profesionales de la época, sino también la información, ejemplos y acceso a todo el software disponible para la máquina.

Estoy de acuerdo en una cosa: si lo que nos interesa es la nostalgia, los juegos que salen hoy para nuestra máquina de 8-bits preferida no nos van a proporcionar las mismas sensaciones. No se trata de los juegos que jugamos hace años y que nos traen recuerdos y una experiencia que vivimos de forma muy distinta porque muchos de nosotros eramos niños.

Pero si lo retro no es una moda, hay que celebrar que cada año que pasa el catálogo de juegos para el ZX Spectrum sigue creciendo con nuevos juegos, en lugar de tratarlos como un accesorio de menor importancia.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: speccy.

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