29 de Octubre, 2006

Muse en concierto

Tenía pendiente comentar el concierto de Muse del martes pasado y, para los impacientes, empiezo por las conclusiones: genial, me ha encantado. Ahora vamos a por los detalles.

Muse en concierto!
Cartel en Zabálburu

Definitivamente Muse es un grupo que engaña mucho en estudio. Una de las primeras cosas que más me llamaron la atención es que la mayoría de las canciones que suenan muy electrónicas no tienen nada que ver con teclados y samplers, sino pedales de efectos para el bajo o la guitarra. Hasta que no ves a Matt Bellamy, cantante y guitarrista, hacer un tapping en Apocalypse please, piensas que es un teclado lo que suena :D.

Las canciones cañeras suenan espectacularmente duras en directo, teniendo en cuenta que son solo tres músicos y que salvo excepciones no necesitaron de apoyo (teclados en alguna canción para arreglos, aunque si el piano es pieza principal, lo toca Bellamy), hacen un ruido impresionante :). Lástima que la sala no fuera la más adecuada, estoy seguro de que algunas canciones del final pudieron sonar mejor :(.

Lo siguiente que me llamó la atención es lo bien que tocan. El bajista, Chris Wolstenholme, por ejemplo, solo tocó una canción con pua, el resto eran rítmos trepidantes empleando tres dedos en la mano derecha a toda velocidad. Bellamy se sale, como debe ser cuando el mismo músico es guitarra rítmica y solista, y Dom Howard muy correcto en la batería (estaba dentro de una especie de cápsula que se abría y cerraba, así que le presté más atención a los otros dos :P).

Llevaron un escenario relativamente pequeño, con mucha luz y efectos en tiempo real en las pantallas laterales, que se lleva mucho ahora. En algunas canciones, para mi gusto, lo que se veía en el fondo del escenario para acompañar era algo soso, pero en general fue muy vistoso.

Y hablando de sosos, el cantante lo fue un poco. Apenas un buenas noches, gabon, gracias y algún thank you. Así que las dos horas justas de concierto fueron una canción detrás de otra, salvo un descansillo al final antes del último bis.

Me gustó, vamos. Fui con Marta en metro, que había quedado en el BEC con una amiga suya, Isabel, y volvimos en taxi. Mereció la pena.

En Zabálburu, la plaza cerquita de casa, están de obras (también se la conoce como el gran agujero), y viene bien porque ponen muchos carteles de conciertos. Por esta zona hay mucha más actividad que por Elche, así que estaré atento :).

Anotación por Juan J. Martínez.

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