16 de Noviembre, 2004

Mercaderes del espacio

Me ha pasado que esta es una de esas veces que un libro te gusta, te engancha, pero por las circunstancias no puedes leer lo que desearías.

'Mercaderes del espacio' de Frederik Pohl y C.M. Kornbluth es una novela que podríamos catalogar como space opera. Los géneros en la ciencia ficción siempre me han despistado un poco, pero digamos que es una novela de aventuras con un trasfondo de cifi muy ligerito.

Su principal baza es quizás su mayor inconveniente, ya que emplea un entorno en el que las corporaciones dominan un mundo fuertemente dividido en clases: publicistas (en distintas categorías) y consumidores. Es una hipérbole del consumismo y la sociedad capitalista.

Venus es la nueva frontera que hay que explotar y vender al público. La Sociedad Fowler Schocken (dueños de productos importantes como Mascafé o la marca Astromejor Verdadero) pretende vender Venus a los consumidores, y nos vemos envueltos en una trama en la que la corporación enemiga, la Sociedad Tauton (la gama de productos Universal), y los conservacionistas (ecologístas), conocidos comúnmente como consistas, pugnan por hacerse con el control del nuevo mundo.

El libro conduce la historia desde el punto de vista de Mitchell Courtenay, un personaje que evoluciona con la historia. Los autores nos muestran una versión de la realidad, la de Mitch, para luego, al tiempo que va revelando cosas al personaje, mostrar al lector otro punto de vista totalmente distinto. Mitch al final resulta ser un tipo simpático.

Por una parte es muy interesante todo el trasfondo que crean los escritores con una mitología propia en torno a las ventas. Aunque al principio del libro se hace un poco lento y puede distraernos. No es un space opera de la talla de 'Tigre, Tigre' (aka 'Las estrellas mi destino'), pero a mi me ha gustado bastante.

Una cita:

Estábamos pasando sobre el valle del Amazonas (una paisaje muy interesante), y yo comenzaba a admirar la tercera presa eléctrica, nada menos que la más poderosa del mundo, cuando de pronto: Sostén, sostén Soportador, sostén continuamente; no te arrugues, no te muevas, sostén firmemente. Las imágenes del antes y el después eran del peor gusto posible y agradecí nuevamente a Dios el estar trabajando para Fowler Schocken

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

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