29 de Agosto, 2007

Los renglones torcidos de Dios

Cuando elijo una novela para leer no suelo salirme del círculo que yo mismo cuidadosamente he trazado. Me gusta la ciencia ficción, o también llamada ficción especulativa (nunca me ha gustado demasiado ese nombre, me suena muy nuevo; aunque dudo que lo sea), y hay tanto por leer y tan poco tiempo, que me siento cómodo en mis limitaciones ;).

Pero una de las ventajas de elegir uno mismo sus propios límites es que se pueden sobrepasar tranquilamente, y decidir hacer algo completamente diferente. No es lo que me ha llevado a leer esta magnífica obra de Torcuato Luca de Tena, pero resulta tan evidente que no encaja bien con lo que suelo comentar por aquí, que mira... porque me apetece :D.

No sé ya desde cuantas direcciones me han llegado comentarios positivos de este libro, solo recuedo la última estas vacaciones, que me llevó a secuestrar un ejemplar que yo mismo le regalé a mi padre hace unos años. ¡Tendría que haberlo hecho antes!

Es una novela que huele a castellano viejo, entendiendo que no es contemporáneo, o que al menos no es el que gastan los traductores de las obras que suelo leer. Eso es lo primero que me ha chocado. Lo segundo, algún anacronismo sin importancia que ha dejado caer Don Torcuato, que no sé si fruto de mi ignorancia, o de la corrección política de las sociedad en la que vivimos. Tampoco voy a poner ejemplos por no desmerecer al conjunto, y porque no tienen tanta importancia.

Una vez comentadas dos cosas menores, pero que forman parte de la sensación final, decir que es una novela diferente a lo que suelo leer, y no me refiero a la temática. Voy a intentar explicarme.

La acción transcurre en un sanatorio mental, vamos, un manicomio, y el autor ingresó voluntariamente en uno para documentarse. Fruto de ese método es la sensación de realidad que tiene todo lo que se relata, hasta el punto que llega a ser muy duro en algunas partes, de la misma forma que puede ser divertido y conmovedor.

La detective Alice Gould ingresa en un sanatorio mental para investigar un asesinato. Esto es suficiente para que Luca de Tena nos tenga entretenidos durante más de 400 páginas.

El personaje nos presenta una enfermedad fingida para poder introducirse como interna y encontrar al sospechoso, que está ingresado en el centro. Pero no todo es tan sencillo, porque su personalidad (¡qué personaje! tiene diálogos sublimes) y la dolencia elegida hacen que sea realmente difícil decir si realmente está enferma. El lector no lo sabe, los médicos no terminan de decidirse, y el propio personaje de Alicia llega incluso a dudarlo, dada la dureza de lo que se encuentra allí, multitud de personajes complejos y entrañables, los renglones torcidos de Dios, como acierta a llamarlos uno de los internos.

Me ha gustado mucho, y siento que el comentario me haya quedado algo pobre (no quiero desvelar nada), así que resumir que incluso sólo por algunos diálogos y por como juega el autor con el lector, merece la pena leerlo, aunque hay mucho más.

Una cita:

  -¿Qué quiere decir «mutista»? -preguntó tímidamente Alicia dirigiéndose a Carolo.
  Ignacio respondió por él.
  -Mutistas son los que no hablan.
  -¿No puede usted hablar? -preguntó, asombrada, Alicia al señor Bocanegra.
  El hombre sacó un cuadernillo de hule que llevaba siempre en su bolsillo, y escribió a grandes rasgos con un rotulador naranja: «Sí puedo, pero no me da la gana.»
  Abrió Alicia grandes ojos, pero se abstuvo de reír o de comentar, que eran las dos cosas que le pedía el cuerpo.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

Hay 1 comentario

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Hola.

Que gratos recuerdos.

Yo lo leí ara unos 20 años, si 20, y me encantó. Ya casi no recuerdo detalles, pero lo que no se me ha olvidado es lo enganchado que me tenía su lectura. Por desgracia ningún otro libro se me ha "pegado" a las manos como aquel, de hecho han sido muchos los que he empezado y he abandonadoa las pocas horas por que no me "cautivaban".

Un saludo desde tu "pueblo".

Santi

por Santi, en 2007-09-06 19:29:03

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