10 de Febrero, 2006

La sombra de Ender

No recuerdo, hace unos años, con quién comentaba la publicación de esta novela de Orson Scott Card: La sombra de Ender.

Es una lástima, porque sí sé que la conversación era interesante. Me decía que hay escritores que tienen facilidad para tener muchas ideas, creo que citaba a Ray Bradbury (ha escrito cantidad de cuentos deliciosos, lo recomiendo), pero que no las desarrollan en profundidad. Otros como Card tienen una buena idea, y saben sacarle partido.

La verdad es que después de leer cuatro novelas sobre Ender, y teniendo en cuenta lo decepcionante que fue para mi Hijos de la mente, había dado por zanjado el tema. Ahora que cae en mis manos este libro, lo lamento.

Es la primera vez que leo una novela paralela, es decir, en La sombra de Ender se relatan los mismos hechos que en El juego de Ender, pero desde el punto de vista de otro personaje: Bean.

Tampoco es justo el comentario inicial sobre la obra de Card, que tiene mucha variedad. Pero la verdad es que este personaje no me era nada atractivo, algo que ha cambiado tras leer el primer capítulo.

El resultado es sorprendente, ya no sé si por que disfruté de la novela original hace ya tiempo o porque Card tiene mucho oficio. Probablemente sean ambas cosas :). Estoy seguro que puede funcionar muy bien sin haber leído el juego, y hasta que el orden no sea importante, pese a que sea inevitable que el final de uno pise al final del otro (es la misma historia).

La obra comparte un poco la estructura y los recursos que funcionaban muy bien en el juego. Por ejemplo, los capítulos comienzan con un diálogo entre personajes que no se identifican fácilmente al principio, que hablan de lo que está ocurriendo, empleando el editor una tipografía diferente. Y funciona tan bien como en el primer libro.

La humanidad se prepara para la guerra contra los Insectores, unas criaturas extraterrestres que fueron contenidas in extremis en su primera oleada gracias a un estratega de leyenda: Mazer Rackham.

Rackham ya no está para hacer frente a las segunda oleada, así que se busca formar a comandantes capaces de recoger su legado y conseguir la victoria por la supervivencia. Esa búsqueda pasa por reclutar a niños excepcionales para que precozmente ingresen en la Escuela de Batalla y desarrollen sus aptitudes. Allí van los mejores, incluído cualquier pilluelo de las calles de Rotterdam. Nunca se sabe quién será el salvador de la humanidad (pese a que es el juego de Ender, claro :D).

El libro me ha gustado y lo recomiendo a todo aquel que disfrutara con El juego de Ender, aunque a mi personalmente me convenció mucho más La voz de los muertos y este no se parece en nada :(.

Una cita:

  - He estado mirando tu lista de lecturas- dijo Dimak-. ¿Vauban?
  - ¿Sí?
  - ¿Ingeniería de fortificaciones de la época de Luis XIV?
  Bean asintió. Pensó en Vauban, en el modo en que sus estrategias se habían adaptado a la política financiera cada vez más precaria del rey. La defensa en profundidad había dado paso a una fina línea de defensas; se habían dejado de construir nuevas fortalezas y se dio preferencia a las qe estaban mal ubicadas o eran innecesarias. La probreza triunfó sobre la estrategia. [...]

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

Hay 1 comentario

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Yo también fui un lector ávido de obras de Orson en su momento, y lo dejé después e leer otros libros como el Maestro Cantor (excepcional donde los haya) y Traición (más bien flojito). Me pareció que después de leer un buen número de sus libros no me podía contar nada nuevo.

Creo que la saga de Ender creció simplemente por necesidades comerciales, ya que por sí sólo el Juego de Ender se autocontiene perfectamente. Aún es más si no contara el final y lo dejara abierto hubiera sido una auténtica obra maestra, pero no, tenía que falstidiar el final y no dejar que cada uno moralmente hiciera su juicio y tuviera que ponerse en el lugar de Ender... Sí es un poco profundo, pero da pie a presentar altarnativas ¿no?

Me has animado a volver a releer aquellas líneas que tenía olivadas...

Un saludo.
Juan Miguel.

por Juan Miguel, en 2006-02-16 15:33:32

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