20 de Agosto, 2005

Gabriel revisitado

Esta es la segunda novela que comento por aquí de la colección Espiral Ciencia Ficción (editor Juan José Aroz, la anterior fue Peregrinos de Marte), y hay que tener en cuenta algunos factores para hacerle justicia.

Hablar de su autor, Domingo Santos, es hablar de una figura emblemática de la ciencia ficción española y en España, conocido no solo por sus obras, sino por su labor como editor y traductor. Gabriel es su obra más conocida y universal, publicada en el año 62 (situémonos en la España de aquellos años), y reescrita y actualizada en esta nueva versión: Gabriel revisitado.

El libro nos plantea la creación de un robot humaniforme muy avanzado por parte de una de las dos superpotencias mundiales de la industria de la robótica. Nos situamos en un contexto en el que los robots humaniformes son meros juguetes a los que solo se tiene en cuenta por su funcionalidad práctica, y que siempre están sujetos a las Leyes Fundamentales, justificando la decisión por un complejo de Dr. Frankestein de la sociedad (sí, dichas leyes son las tres leyes de la robótica de Asimov; curiosamente en el libro es este mismo escritor su creador).

Se parte de la idea de que solo los robots de este tipo serían una amenaza para el ser humano, mientras que se confía en otras máquinas, computadoras en esencia similares a las grandes máquinas de cálculo actuales, ideadas para realizar 'predicciones' y tomar decisiones importantes (como la máquina de veredictos de un juzgado), en este caso sin esas leyes porque les impedirían en muchos casos realizar su labor (el veredicto siempre perjudicaría a un ser humano, al acusado en caso de ser culpable -por razones obvias-, o al tribunal -por no cumplir la máquina con su cometido-).

Dicho robot humaniforme carece de dos elementos. El primero, bastante obvio y que da sentido a la novela, es la no inclusión de las Leyes Fundamentales. El segundo, que resulta ser más importante que el anterior, es el libre albedrio al no aportar un motivo para su existencia.

La novela es un poco lenta al principio y muchos de los pasos del robot resultan un poco predecibles, pero esto solo es temporalmente, hasta que el protagonista ve claro un objetivo para su vida en el contexto de un conflicto secesionista entre la madre Tierra y la colonia residente en la Luna.

El final resulta un tanto desconcertante, en mi opinión, eligiendo el autor una vía romántica que me ha pillado por sorpresa, incluso teniendo en cuenta la situación límite en la que se encuentra el robot y la humanidad misma. Quizás sea debido a que he leído varios títulos de Asimov tocando el tema que trata este Gabriel revisitado y, afortunadamente, Domingo Santos aporta un punto de vista diferente que da identidad propia a la novela.

Una cita:

  Había un asomo de reproche oculto en aquellas palabras. Vilalcázar se defendió:
  -Ese era precisamente el motivo básico de tu creación. Construir un robot lo más parecido posible a un ser humano.
  -Pero un robot nunca podrá serlo.
  -Eso es precisamente lo que intentamos averiguar.
  Gabriel guardó silencio unos instantes. Vilalcázar casi creyó oír el inaudible zumbar de sus circuitos.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

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