29 de Mayo, 2015

El descenso a los abismos de SourceForge

Hace tiempo que SourceForge dejó de ser relevante; primero porque Google Code apareció como alternativa porque no es bueno tener todos los proyectos en el mismo sitio (volveremos a esto más adelante), y más tarde cuando otros sitios más modernos y con mejores herramientas aparecieron, como GitHub, BitBucket o Gitorious.

Resumiendo mucho, digamos que el modelo de negocio de SF siempre ha sido complicado, y finalmente tomaron la decisión de ofrecer a los proyectos la posibilidad de empaquetar open source con añadidos (que suelen ser basura que ni loco deberías instalar en tu máquina).

Bueno, es algo opcional, y salvo algunos proyectos (notablemente FileZilla, aunque seguro que hay otros), en realidad es tan irrelevante como el propio SF.

El problema viene cuando SF decide hacerse cargo de un proyecto abandonado (algo discutible, proyectos finales tienen poco mantenimiento y pueden pasar años sin nuevas versiones), concretamente GIMP-Win (que empaqueta y distribuye GIMP para Windows), y añaden un instalador que incluye esos añadidos^W^W basura; sin permiso del desarrollador.

Está explicado en esta entrada en la bitácora de SF, donde se excusan diciendo que ellos solo retomaron algo que estaba abandonado, como ya habían hecho antes con otros proyectos.

No es ilegal que distribuyan software libre con un instalador que añade programas de dudosa ética a nuestro sistema, siempre que cumplan con la licencia del software (en este caso GPL v3+); como otros portales de descagas vienen haciendo desde hace años. Me resulta difícil entender porqué alguien iría a Softonic o Downloads a bajar una copia reempaquetada y adulterada de un programa cuando el mismo proyecto ofrece una copia limpia para instalar (salvo excepciones como la mencionada de FileZilla; obviamente no puedo recomendar ese software).

Además la GPL impide que el autor y propietario de los derechos pueda invalidar la licencia, ni siquiera para un caso concreto como este, e impedir así que se sigua distribuyendo el programa de una forma que perjudica al proyecto original (en este caso GIMP).

Esto no es malo, al contrario, es esencial para que el software libre funcione: si el fabricante puede cancelar la licencia en cualquier momento y, por ejemplo, pedir una cantidad económica para continuar usando el software; ¡nadie usaría software libre!

Por ese motivo muchos proyectos registran una marca (el caso más conocido es quizás Firefox, propiedad de la Mozilla Foundation); que impide que estas cosas pasen, y si pasan... no será asociado al nombre del proyecto original.

Hubo un tiempo en el que SF era lo mejor para mantener open source gratis, y es dificíl de entender cómo han llegado a estos extremos y todo eso; pero es interesante tenerlo en cuenta especialmente ahora que todo va a parar a GitHub. Veremos qué nos depara el futuro.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: software libre.

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