27 de Junio, 2004

El caldero mágico

Estoy leyendo El caldero mágico de Eric Steven Raymond, en una traducción muy correcta de Borja Prieto.

Es muy interesante y muy recomendable, aunque entiendo que el lenguaje puede ser un poco espeso a veces. Pero bueno, habla de economía (macro y micro, creo... yo iba para informático de gestión, así que poquito sé de esas cosas :D), no se puede esperar que sea de otra forma.

No obstante se entiende bastante bien.

A veces le mando documentos en formato Plucker a Jose, para que no solo tenga texto legales en su Sony CLIÉ. "Textos subversivos" los llamo :). Casualmente este de ESR cayó también en mi PDA y hace un par de noches, casi de casualidad, me puse a leerlo.

Una anotación, a modo de anticipo:

'Cuando la mayoría de la gente intenta razonar acerca de la economía de la producción de software, tiende a asumir un "modelo de fábrica" que se basa en las siguientes premisas fundamentales:

  1. La mayoría del tiempo de desarrollo se paga mediante el valor de venta.
  2. El valor de venta del software es proporcional a su coste de desarrollo (esto es, el coste de los recursos requeridos para replicarlo funcionalmente) y a su valor de uso.

En otras palabras, la gente tiene una fuerte tendencia a suponer que el software tiene las características de valor de cualquier bien manufacturado. Pero estas suposiciones son falsas, como se demuestra fácilmente'.

Que cierto es eso. Que son falsas esas suposiciones, se entiende :P. Aunque creo que, al menos en Elche, el concepto de software como producto vendible tiene más fuerza que como servicio, lo que domina y empobrece notablemente el mercado. Es el concepto "hago un programa y ¡a vender y a forrarme!", pero no en el desarrollador, sino en el cliente, que cree que la cosa funciona así.

Puede que el trasfondo de esta ciudad, industrial y de fabricación de calzado, del pelotazo y economía a veces sumergida, tenga mucho peso en el sector de las TI. No se si en una ciudad más orientada a servicios se tendría la misma mentalidad.

O quizás sea debido a que hay en esta zona varias empresas que llevan mucho tiempo en el tema y han favorecido con todos sus recursos esa forma de pensar en el cliente.

Si yo llevo 5 años desarrollando una aplicación de gestión genérica, ¿no sería buena idea hacerle creer al cliente que eso es lo mejor y que él "compra" ese software? Los empresarios están acostumbrados a que el soft falle (las BSOD de windows son normales, se toman a risa; algo que no entiendo: es una pérdida de productividad importante, y por lo tanto de dinero), a que no se ajuste al 100% a sus necesidades y a que el soporte sea incompetente y caro (además de pagar la aplicación, comprando algo ya empaquetado que no se puede apenas adaptar).

Con estas reglas impuestas es difícil proponer otra mentalidad. ¿Cómo se puede competir con los precios de un producto que lleva 5 años de ventaja en desarrollo? Personalizando al máximo y haciendo una aplicación que exactamente se ajuste a las necesidades del empresario.

Pero, ¿querrá eso el cliente? Probablemente no.

La "otra" solución que le venden, la que entiende y además conoce sus reglas, es a corto plazo más barata... y en general funciona. Es a lo que está acostumbrado y es lo que tiene Fulanito, y yo no voy a ser menos que Fulanito.

Anotación por Juan J. Martínez.

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