6 de Octubre, 2007

Cronopaisaje

Se supone que cuando uno lee una obra maestra de la ciencia ficción moderna, le tiene que gustar, o al menos apreciar la calidad que ha llevado a que mucha gente opine así, y que además se le otorge el premio Nébula. Pues no necesariamente, claro.

No sé si es que a mi la física cuántica se me queda grande (y es interesante el enfoque del autor, ojo), pero cuando hay muchos capítulos ¿accesorios? que no aportan nada a la historia y que, si acaso, terminan de definir a unos personajes ya perfectamente retratados, resulta que cuesta mantener el interés. Pero no todo ha sido malo en este Cronopaisaje de Gregory Benford.

Lo de siempre: te recomiendan un libro desde diferentes direcciones y te creas espectativas. Normalmente se cumplen, al menos en mi experiencia, pero cuando no... la decepción es grande :).

La historia transcurre entre dos tiempos, 1998 y 1962, en el futuro (el año 98) la situación ecológica del planeta no pasa un buen momento, y la humanidad vive inmersa en una crisis muy grave.

Un investigador descubre unas partículas (los taquiones) que tienen la propiedad de desplazarse a más velocidad que la luz, y además... moverse en el tiempo.

Ante la situación desesperada intentan poner un plan en marcha no menos desesperado: enviar un mensaje al pasado para que se intente evitar la situación o situaciones que han llevado al punto sin retorno en el que se encuentran.

Mientras, en el año 1962, otro investigador está realizando un estudio sobre la resonancia nuclear, pero sus experimentos no se ajustan a los resultados teóricos porque hay un ruido, que no consiguen explicar de donde viene, y que finalmente parece ser... un mensaje.

Básicamente esa es la base del argumento, en que se analizan las paradojas que hemos podido ver en muchos libros que tratan los viajes en el tiempo (véase, ¿qué ocurriría si alguien viaja al pasado y mata a su abuelo? ¿esa persona dejaría de existir?).

Bien, el resultado propuesto por Benford no me ha gustado, no sé, quizás esperaba algo más ingenioso. Por supuesto, no voy a comentar cuál es su conclusión ;).

El libro está muy bien escrito, la traducción es perfecta, los personajes son ricos y están muy bien presentados. Resulta agradable de leer, aunque no siempre entretiene. Lo que más me ha fastidiado han sido algunos capítulos dedicados a uno de los personajes, Ian Peterson, que aportan poco o nada a la historia (y además el tío me cae bastante mal :D).

En fin, un buen libro si queremos una historia con buenos fundamentos científicos, bien escrito y que más o menos cumple en la parte de entretener, pero que no nos llevará a grandes sorpresas si ya hemos leído sobre el tema de viajes en el tiempo y sus posibles implicaciones.

Una cita:

  Elaboró las ecuaciones que gobernaban a los taquiones en un espaciotiempo plano, realizando el ejercicio como un caso límite. Asintió. Allí estaban las familiares ecuaciones de onda de mecánica cuántica, sí. Sabía a dónde conducían. Los taquiones podían ocasionar una onda de probabilidades que se reflejara hacia delante y hacia atrás en el tiempo. Las ecuaciones hablaban de cómo actuaba esta función ondulatoria, del pasado al futuro, del futuro al pasado, un desconcertado viajero.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

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