2 de Marzo, 2007

Cetaganda

No hay dos sin tres, pero en el caso de Lois McMaster Bujold pueden haber muchos más, sin grandes problemas. Tras El aprendiz de guerrero, Fronteras del infinito y Fragmentos de honor, le ha tocado a este Cetaganda, que se podría clasificar entre el ritmo trepidante de El aprendiz... y las historias de Fronteras....

La novela me ha gustado, porque no tiene el defecto fundamental de Fragmentos..., y es que esta vez sí contamos con Miles Vorkosigan como personaje principal. Lo que quizás si estoy empezando a dudar si realmente El aprendiz... es un libro tan bueno, o es que mi memoria me está jugando la mala pasada de la nostalgia.

Sigue siendo space opera, lo que siempre se ha identificado como novela de aventuras en un ambiente de ciencia ficción, aunque digamos que la épica es algo especial, porque los hechos relatados ocurren en las sombras, ya que Miles en este libro ya es teniente de SegImp (algo así como el cuerpo de inteligencia del emperador de Barrayar).

La anciana emperatriz de Cetaganda, haunt Lisbet Degtiar, ha fallecido y se ha convocado a una amplia delegación galáctica a asistir a los funerales de la Señora Celestial. Miles y su primo Iván viajan como representantes de Barrayar en su calidad de Vor, es decir, de miembros de la nobleza de su mundo emparentados con el emperador.

Los dos enviados se ven envueltos en una revuelta interna cetagandana, al intentar involucrar a Barrayar en la intriga empleando a Miles y a su primo como cabeza de turco, pudiendo desembocar el conflicto diplomático en una guerra entre ambas naciones. Lamentablemente para los conspiradores, hay mucho más bajo el aspecto de Miles de lo que parece, todo un mutante ante los ojos de los cetagandanos, que ya consideran a los extranjeros normales como criaturas inferiores.

La sociedad cetagandana es muy compleja, con castas genéticas, que diferencian a los gobernantes haunt, separando a su vez hombres y mujeres, con el poder político y genético respectivamente; los ghem, la clase que representa el poder militar, y los asexuados sirvientes ba, aunque no creo que estos últimos ni siquiera se les considere en absoluto, son solo ba.

En este contexto son los haunt los que, mediante instituciones que conocen como criaderos, planifican modificaciones genéticas sobre los ghem, para luego seleccionar las mejoras más exitosas para ellos mismos.

Parte del atractivo de la historia es ir comprendiendo la idiosincrasia de los cetagandanos, algo así como ya sucedía cuando la escritora nos iba presentando las costumbres y tradiciones de Barrayar, porque además juega un papel importante en cómo se desarrolla la trama.

La otra parte, bueno... es Miles, su ingenio, ironía y sentido del humor, el anti-héroe. Desde luego creo que es el personaje de Bujold, que te hace sonreír, sino soltar una carcajada, cuando menos te lo esperas.

No es una obra compleja, ni mucho menos, y para la mayoría de los seguidores de la saga estoy seguro que es una entrega menor. A mi me parece que busca entretener, y cumple su cometido.

Un cita:

  Ahora sabía por qué lo llamaban caer. Sí, enamorarse. Era el mismo vértigo lleno de náuseas de la caída libre, la misma emoción inabarcable, la misma seguridad enfermiza de que sufriría un tremendo golpe contra una realidad que se cernía hacia él a toda velocidad. Se inclinó hacia delante y dejó la Gran Llave frente a esos pies perfectos en sus sandalias blancas. Luego retrocedió y esperó.
  Soy un juguete de la Fortuna.

Anotación por Juan J. Martínez, clasificada en: lecturas.

Hay 1 comentario

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Juer, he leido el título y he pensado "¿una entrada de política?" No sé como he querido ver en ese título Zetapanga, vamos, propaganda de Zeta(Pe)... estoy mu mal, lo sé :-S

por Tora, en 2007-03-02 23:03:07

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